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muerte en la calle, de qué trata, explicación, pequeño ensayo.

 

Día a día siempre vemos personas que viven en la calle, sin tener nada, pidiendo una limosna para sobrevivir con una pena interior que seguramente ellos quisieran evitar decir esas palabras. No sabemos cuán solos se sienten, la razón de porqué llegaron a esos estados extremos de soledad. Darles una moneda no nos hará pobres.

 

El objetivo de este ensayo es demostrar cómo la soledad puede ser también un sentimiento que puede hacer parte de nuestra genética, ese que todos creen que solamente es por experiencias vividas y malos momentos es que se puede sentir, pero nunca tenemos en cuenta que muchas veces la causa de este sentir es porque ya viene dentro de nosotros. Este sentir altera la forma  de vivir, la forma de pensar y de actuar de las personas; como se muestra en el libro “La muerte en la calle” de José Félix Fuenmayor.

 

Teniendo como referencia el título “La muerte en la calle” al uno leerlo, ya sabe que va a hablar de alguien que murió en la calle. Lo que no sabemos es quién es el que muere en la calle, de eso nos damos cuenta apenas empezamos a leer este relato de que es un vagabundo. Entonces el título nos da la referencia de la muerte de alguien en la calle.

 

El libro “La muerte en la calle” nos cuenta la triste historia de un vagabundo que pide limosna con su peculiar frase “Qué tal, caballerazo?” el vago vivía en una cueva, se tapaba con dos periódicos y otros dos los usaba de sabana. Este mismo señor, vivió la muerte de su mamá a muy temprana edad, después ve cómo su tío lo abandonó y el rechazo de un zapatero. Después nos habla desde su muerte, cuando relata todo lo dicho anteriormente, pero con la sorpresa de que ya nadie lo veía porque había fallecido.

 

El rechazo de los niños que le tiraban porquerías a su hueco donde dormía con un pedazo de lámina de zinc, pedir limosnas en la calle para subsistir, tener los zapatos rotos, dormir en una cueva y taparse con dos periódicos, muerte de su madre a corta edad, abandono de su tío post muerte de madre, el nunca haber conocido a su padre.

 

Nuestro hablante lirico es claramente el vagabundo, él mismo va contando toda su historia. Cómo vive, cómo fue su madre y por ende, cómo vivió con ella y su tío, sus vivencias a lo largo de su vida pidiendo limosnas con su peculiar frase “Qué tal caballerazo?” hay una parte donde él mismo dice: Yo digo. Ya eso nos da de forma clara, nuestro hablante lirico.

 

Al ser una novela y darnos cuenta que nuestro hablante lirico es el personaje principal de esta obra, podemos deducir que el oyente lirico somos nosotros y cada uno de los que hemos leído este gran obra. El personaje mismo va contando su obra, pero a quién? A nosotros que la estamos leyendo.

Nos encontramos con algo que se da mucho, tanto en este libro, como en la vida real. La soledad y el abandono. Día a día vemos cómo hay personas que caminan y caminan las calles en busca de algo, que a veces ni duermen porque no tienen dónde hacerlo. Eso, es algo que se ve muy en la vida real y, seguramente, José Félix se basó en eso para escribir.

 

Empezando la historia, el vagabundo dice que va a ir a su casa, haciendo referencia a su cueva, eso puede ser tomado como una metonimia.

 

Por otro lado, podemos ver cómo el autor expresa sentimientos al hacer alusión en su obre sobre un vagabundo como un ser abandonado, pobre y despreciado, que se la pasa de calle en calle, limosna en limosna con tal de poder vivir mínimamente bien, que después de hablar de su vida, se da cuenta que nadie lo puede ver.

 

No cabe dudas de que hay mucha gente que se siente y vive lo que vive el vagabundo en ese libro. Sentirse solos, tener que depender de alguien o algo para poder vivir. Pero hay una pregunta ¿Cuántos seriamos tan agradecidos como lo fue el vago? Siempre todo lo que le pasó, se le daba créditos a Dios por eso él nunca se quejó de sus experiencias. Creo que ninguno de nosotros aguantaría, como mínimo, vivir un día en una cueva como lo hacía el vagabundo.

 

El autor nos quiere mostrar con este libro, que siempre hay que ser agradecido. Pese a estar mal, vivir solo, ser despreciado, siempre hay que estar agradecido. El hecho de que tu madre haya muerto, no haber conocido a su padre, su tío lo haya abandonado, no es motivo para estar peleado con la vida y con Dios. El autor piensa que siempre hay que estar bien y feliz de la vida por lo que te da.

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